¿QUÉ HACES CON LA RESISTENCIA AL CAMBIO?

“No quiero ahora”, “no es el momento”, “no es una prioridad”, “no me va a servir”, “no me interesa”, “no me molestes”, “no lo haré porque no estoy preparado”, “no tengo tiempo para eso”, “no me gusta”…. Todas estas son frases que hemos usando en algún momento y han definido una ruta de nuestras elecciones.

Por otro lado, usamos estas otras: “Tal vez”, “interesante”, “voy a mirarlo”, “lo revisaré”, “te lo prometo, yo te llamo”, “yo te aviso”, “mañana te lo mando”, “luego hablamos”, “apenas tenga tiempo lo hago”, “el fin de semana le saco tiempo”, “más tarde”… y así sucesivamente. Estas son frases que también nos sirven para dar una espera a lo que preferimos no  hacer inmediatamente.

Estas dos categorías de respuestas podemos interpretarlas de dos maneras: La primera que estamos muy seguros de lo que decimos o que es posible pero, condicionado a un tiempo o circunstancia, la llamaremos “Bloqueo”. Y la segunda categoría nos refiere a la “Dilación”. Cabría la posibilidad que ambas también las consideremos una resistencia: la más explícita cuando usamos el “no” y cuando prometemos podemos estar dilatando una acción. Aunque no todas las promesas estarían en esta categoría de procrastinación o dilación. A veces es difícil diferenciar la promesa de la dilación y la mejor forma que conozco es, saber cómo la persona responde a lo que promete.

Todo tiene su tiempo, algunas cosas requieren  maduración, no todo se puede saber ya, ni hacer ya.

Aplazar es necesario y otras veces pura resistencia. La mayoría hemos leído o escuchado frecuentemente de “salir de la zona de comodidad” para explorar otras alternativas, y sabemos que esto cuesta, exige una renuncia a lo ya conocido.

“No existen fórmulas ni atajos para lograr un negocio de éxito; no debemos abrumarnos ni descargar nuestra ira contra los demás por no lograrlo inmediatamente. Debemos ser pacientes, ir poco a poco; y lo primero que hay que hacer es simplemente “dar el primero paso”. “Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible y de repente estarás haciendo lo que parecía imposible” (Cabrera, R., 2014)

La resistencia tal como la consideran al revesHector Calás y Francisco Huneeus, es la habilidad para evitar lo que uno no quiere del ambiente, esta definición nos ofrece una posibilidad para comprender cuando aparece en nosotros y en las personas que contactamos.

La resistencia la conocemos muy bien cuando trabajamos con personas, tanto en procesos de terapia como en acompañamientos en coaching personal y grupal. Dentro de cada persona o grupo hay dos aspectos: El que simboliza el poder llamado en Terapia Gestalt el “perro de arriba” y el otro aspecto que simboliza la resistencia, llamado el “perro de abajo”.

El perro de arriba tiene toda la fuerza y el poder para lograr lo que uno quiere, es decir, ambición, empuje y necesidad de logro (cambios). El perro de abajo busca mantenerlo a uno a salvo y vivo. Estar en la comodidad y el deseo de status quo.

Por ello el “perro de abajo” es muy hábil para sabotear lo que la voluntad del poder quiere obtener.

¿Por qué cuando se inicia un curso comienzan 30 y lo terminan 5, aún sabiendo que la elección de cada participante de estar en el curso fue por un deseo y no por presión?.

estamos ocupadosAunque la resistencia es un obstáculo para un terapeuta o un coach, aún así, diré que la resistencia nos protege de cometer errores que después podemos lamentar  (protege tanto al terapeuta o coach como al cliente). Cuando tenemos obsesivamente un deseo por cumplir un objetivo podemos correr cualquier riesgo, cueste lo que cueste. En estos casos la resistencia nos puede cuidar, nos avisa con una “corazonada” de que algo no está bien, aún cuando no sepamos que es. Sabemos que no es el momento de comprometernos.

Cuando nos sentimos bloqueados por que alguien no da un “no”, es más conveniente descubrir que preferiría hacer esa persona, en lugar de lo que queremos convencerle.

Otra resistencia muy sutil y difícil de identificar es cuando las personas nos pueden dar un “si”, donde la persona nos dice lo que queremos escuchar, nos deja contentos por un día, pero luego no se compromete. ¿Será que alguna vez hemos hecho esto con alguien? y lo han hecho con nosotros?. Aquí parece que el opositor, el que se resiste, parece que cambia más rápido de decisión precisamente para evitar un cambio (deseo de logro).

En este fragmento de un cuento de Tony de Mello podemos comprender la resistencia de otra manera:

“Puedes obligar acaballo no anda comer, pero no puedes obligar a sentir hambre; puedes obligar a alguien a acostarse, pero no puedes obligarle a dormir; puedes obligar a que te elogien, pero no puedes obligar a sentir admiración; puedes obligar a que te cuenten un secreto, pero no puedes obligar a inspirar confianza; puedes obligar a que te sirvan, pero no puedes obligar a que te amen.”

Como terapeutas o coach debemos ser cuidadosos de no usar tácticas coercitivas o generar culpa, porque podemos forzar la aceptación, sin embargo, jamás podremos forzar la cooperación. Y esto especialmente cuando a quienes acompañamos y son cumplidores pero no logran comprometerse.

Y tu lector, como te relsal de la cajaacionas con la resistencia? La rompes?, la minimizas?, la evitas? o la reconoces y la integras a una estrategia que combine el perro de arriba y el perro de abajo?

¿Qué cambio estas tratando de producir y que te resulta frustrante?(Elije una situación, este es el perro de arriba), luego deja al perro de abajo que se exprese. ¿Qué es lo fácil, seguro de bajo riesgo que haría en esta situación?. Luego piense que estrategia surge de la integración de estas dos fuerzas.

Antes de poder trabajar en la resistencia de los demás, es esencial que aceptemos la nuestra  y la trabajemos.

Un abrazo

Álvaro D. Cardona M

Acerca de Alvaro

Psicólogo Clínico desde el año 1997 en la Universidad San Buenaventura de Medellín y estudios de postgrado en psicología clínica con énfasis en salud mental en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín 2001. Con experiencia en docencia universitaria de 14 años. Actualmente consultor independiente en coaching personal y Ejecutivo. Terapeuta de orientación Humanista
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