LOS 3 DESAFIOS QUE NOS MOTIVAN A PERMANECER EN UNA RELACIÓN

Seamos sinceros, tenemos momentos en los que sentimos que no somos importantes para nadie. Que las personas no nos aman lo suficiente, hay días en que pensamos que no somos necesarios porque no nos llaman o no nos tienen en cuenta. Aunque tengamos una pareja estable o no, esta sensación puede aparecer en cualquier momento de la vida.

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La desconexión del amor no sólo es algo que se siente cuando no tenemos pareja.

Yo he vivido la desconexión del amor, porque durante varios años he buscado una pareja estable e incluso ideal, y en esta búsqueda he conocido mujeres maravillosas, que ame en su momento, pero que cometí varios errores con ellas.

Durante las sesiones con mi terapeuta he puesto este tema como trabajo personal queriendo encontrar una respuesta de porque no lograba consolidar una relación de pareja. He descubierto que aunque en el fondo tengo un gran deseo de tener una relación sólida, los miedos me han ganado. Estoy en el aprendizaje

Con el acompañamiento de mi terapeuta, cuando se despertaban mis emociones profundas sobre la forma que el amor ha atravesado mi vida, reconocí varias experiencias de la infancia donde no me sentía tenido en cuenta amorosamente, sino que era víctima de burlas de los compañeros y de la desatención de los profesores. También aparecieron experiencias en relación a mi ambiente familiar, donde interpretaba que mis hermanos mayores me invalidabas, por mi dificultad visual. Desde muy pequeño uso gafas.  En suma, no me sentía amado y acogido (aún cuando me protegían).

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Te contaré la historia de Camilo, un hombre de 43 años, soltero que consultaba porque sentía que las historias amorosas se repetían y se sentía decepcionado.

Durante unos 20 años ha buscado aventuras con mujeres, siendo muy seductor hasta lograr tener sexo con ellas. Esto lo hacia sentir muy seguro de su atractivo.

En la gran mayoría de sus relaciones con las mujeres que conocía, era que al poco tiempo de ganarse su cercanía, las juzgaba y las ahuyentaba. Incluso frenándolas hasta que se retiraban. Cuando comenzó a realizar un recuento de sus relaciones afectivas, pudo darse cuenta que incluso algunas de ellas pudieron ser muy buenas compañeras.

Para Mónica, una mujer soltera de 40 años, también ha sido complejo establecer una relación de pareja estable. Ya que aunque no le han faltado hombres que se acercan para querer formar una pareja. A todos les pone un muro. Unos más demandantes que otros, pero ella prefiere estar sola y tranquila. Durante su infancia los padres no le cuidaron lo suficiente, el padre mujeriego y la madre dedicaba muchas horas al trabajo. A los 18 años, decide irse de su casa para independizarse de su familia. Desde muy pequeña entonces, gestó la sensación de no pertenencia.

¿Qué nos motiva a buscar y permanecer en una relación –de pareja o de amigos?

Hay 3 desafíos que pueden darnos una guía para elevar la satisfacción en cualquier relación.

1. Sintonía y dejar ser

En cualquier relación sea laboral, de amistad o de pareja deseamos tener una relación armoniosa, donde nos traten bien. Incluso creemos y hasta queremos que nos den reconocimientos permanentes, y es posible que los obtengamos cuando hacemos algo destacado.

También queremos repetir varias veces que estemos juntos compartiendo y aprendiendo, sentirnos que “somos uno” como grupo de trabajo o amigos, familia, o pareja.  De igual manera, tenemos momentos donde deseamos que no nos asfixien, que nos den la autonomía suficiente para actuar.

En el trabajo no nos gustan que nos estén vigilando, o respirando encima del hombro. Queremos libertad para movernos.

Igual pasa en la relación de coach-coachee o paciente y terapeuta. Un coach que no te permita sentir el miedo, y te invada o presione a tal punto de lograr la aversión y deserción del proceso, no respeta tus límites ni tu experiencia.

Este “deseo de”…o “expectativa de” que el amor debe manifestarse de una manera constante,  nos impide valorar el misterio que traen las diferencias de cada encuentro y cambios de cada momento.

El problema surge cuando esta expectativa está sustentada inconscientemente en el deseo de alivio de nuestras viejas heridas emocionales.

Camilo y Mónica habían crecido con  una madre imprevisible, depresiva que no estaba disponible por largos periodos de tiempo y cuando podía estarlo era poca su capacidad expresiva de emociones. Ambos en contextos familiares diferentes y destinos diversos, dio como resultado que no podían confiar en los otros, ni ser amados por ser quienes eran. Camilo probaba su valía conquistando mujeres, Mónica conquistaba éxitos profesionales.

Ambos manifestaron en las sesiones su sentimiento recurrente de aislamiento y soledad, incluso hasta llegar a sentirse perdidos en el mundo como sino pertenecieran a ninguna parte.

En la medida en que la terapia avanzaba, y sentían un ambiente de calidez y seguridad fueron reconociendo sus necesidades profundas y permitiéndoles salir.

Luego pasamos a orientar sus esfuerzos en cambios de diversas áreas de la vida.

Cuando una persona se siente autónoma, crecerá con el otro y tendrá más compromiso desde su interior, no por costumbre o presión.

¿Cómo potencias la autonomía en las tareas establecidas en la pareja o en la relación?

¿Cómo permites que el otro administre su tiempo, sin que sienta que tu le estas controlando?

¿Qué libertad le das al otro—y cuál te das tu— para expresarse creativamente?

¿Qué autonomía hay en la relación para que se incluya otras personas, lugares o proyectos?

La autonomía conduce al compromiso

2. Maestría y compromiso en la relación

Con el dominio o la Maestría, me refiero al hábito o disciplina de manifestar el amor de diversas maneras. No se expresa el deseo y cariño por el otro solamente cuando estamos conquistando y seduciendo. También es posible hacerlo en la cotidianidad para recordarle a lo otro lo importante que es para nosotros.

Generalmente nosotros los hombres somos más torpes para manifestar el amor de forma constante, —lo hacemos cuando tenemos la intención de conquistar—porque creemos que lo importante en la vida es producir o tener logros, más que sentir.

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Así como necesitamos motivar el personal en una empresa, para mantener el compromiso con su labor, también debemos sostener una actitud de reconocimiento, de atención, de comunicación en la pareja, los amigos o la familia.

Ya en un post anterior, vimos que la Maestría es algo latente en nosotros. En este artículo quiero resaltar que el otro es un maestro, nos muestra aquello que no nos agrada y es la oportunidad de revisarlo. Una vez reconocida la sombra propia, podremos aprender de ese aspecto oscuro, reprimido u olvidado.

Al reconocer que la belleza de nuestro interior no puede ser empañada por las imperfecciones, la belleza puede empezar a cuidar la bestia, suavizando las defensas. La bestia no es más que la belleza herida.

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Te estarás preguntando si es posible entrenarnos en ampliar la capacidad de amar, en ser virtuosos. Creo que si.

Esto he podido evidenciarlo en las terapias de pareja que acompaño. Si no nos damos el espacio necesario para profundizar en las heridas personales no podremos avanzar en la riqueza de comunicarnos con mayor intimidad. Es posible también lograr una intimidad en una relación de amigos, sin necesidad de pasar a un plano sexual.

Hasta el momento de escribir este artículo, Camilo está comenzando a percibir a su novia de una manera más confiada, y abriéndose a expresar sus emociones que tenía más contenidas con una presencia más amorosa.

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Estar comprometidos, es estar en estado de flujo como dice Mihaly (2008), requiere de nosotros concentración y disfrute.

 3. Renovar los acuerdos y metas

Es posible que haya un equilibrio entre contacto y retirada, entre sintonía y dejar ser. Y que también estemos trabajando en el arte de amar, pero puede que estemos olvidando las metas y acuerdos en cada relación. Las damos por obvias, que siempre estará allí. Pero la realidad es que esto se va modificando.

Piensa en una relación, de pareja o amigos…

¿Cuál es la causa que nos motiva a luchar por metas superiores a los deseos individuales?

Algunas parejas han construido una relación fortalecida en tanto que han incluido en sus proyectos una labor de servicio desinteresado a otros.

¿Qué acuerdos existen en la relación para mejorar la comunicación?

La calidad de las palabras establecidas en una relación, son un claro ejemplo de acuerdos que favorecerán alcanzar los objetivos superiores.

Algunos colaboradores en una empresa, se refieren con la palabra “ellos”—sobretodo refiriéndose a los directivos—,  y no al “nosotros”.

En una relación no solo es la suma de “tu” y “yo”, sino la construcción de un “nosotros”.

Dejar claros los acuerdos sobre las imperfecciones o reacciones emocionales: celos, arrogancia, mezquindad, temor a la pérdida, miedo o envidia,  dejará que la belleza se revele a si misma con gracia y coraje.

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Los acuerdos renovados a partir de promesas y pedidos con sus respectivos indicadores de satisfacción darán claridad, seguridad y motivación para fortalecer cualquier vínculo afectivo.

Es posible que si no nos sentimos motivados en una relación, busquemos otras afuera. Igualmente, si estamos en una empresa, aunque nos paguen bien y no sentimos que somos reconocidos lo suficiente, nos iremos a un trabajo más creativo y autogestionado.

No renovar los acuerdos es como si muriéramos de hambre en la tierra de la abundancia

Si logramos modificar estas 3 razones de desconexión: dependencia, falta de maestría y no renovar los acuerdos, podremos apreciar mejor el heroísmo simple y sencillo que conlleva abrirse a otra persona para forjar una verdadera intimidad.

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Despertar el sentido de las relaciones, se logrará cuando sigamos dando aunque el mundo no nos devuelva nada.

 

Un abrazo

 

Álvaro D. Cardona M.

Acerca de Alvaro

Psicólogo Clínico desde el año 1997 en la Universidad San Buenaventura de Medellín y estudios de postgrado en psicología clínica con énfasis en salud mental en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín 2001. Con experiencia en docencia universitaria de 14 años. Actualmente consultor independiente en coaching personal y Ejecutivo. Terapeuta de orientación Humanista
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