Los 12 hábitos que nos desconectan del propio liderazgo(2)

Continuamos con este post, los 6 hábitos restantes que nos desconectan del liderazgo.

7.         Tener la razón o falso orgullo

Considerar que tenemos la razón en algún asunto, nos limita. Mantener una posición es necesario en algunos momentos para poder convencer o persuadir a los que no creen en nosotros, o en nuestras ideas. Incluso en algunas ocasiones, utilizamos la generosidad o la entrega para seducir al otro a que nos siga, para demostrar que tenernos la razón.

No obstante, es sabido en la experiencia psicoterapéutica que una persona que se muestra generosa y servicial nos hace ver una cara de la moneda. El sentirse orgulloso porque se consideran indispensables es una muestra que hay soberbia, estas personas suelen esperar la misma respuesta de ayuda que dieron. Se da o se sirve a otros para controlar o manifestar posesión, esto sabemos incluye un temor a ser abandonados.

Tener firmeza en una decisión o idea de carácter práctico o afectivo es necesario para liderar algún proceso, y también es necesario saber, reconocer y aceptar otras formas de dar y recibir que tienen los otros.

8. NO aceptar los errores

No somos infalibles, ni perfectos, somos tan humanos como imperfectos. Aunque estemos teniendo una labor de liderazgo, hay que escuchar  los demás, porque con ellos construimos creativamente para avanzar con un propósito. El aceptar los errores y aceptar la realidad tal como aparece, es de una mente proactiva, abierta y flexible. Una mente cerrada no solo no acepta las críticas sino que también no percibe lo que le muestra la realidad. Sostener un ideal que no este favoreciendo a una comunidad, y solo satisfaga un ego, no vale la pena. Sentirse fracasado o débil es una creencia producto de las exigencias sociales. Pues la sensación de fracaso nace de la percepción de falta de capacidad, de incompetencia o ineficacia.

Precisamente la convivencia, consiste en influir y dejarse influir, para lograr fines que no solo dependen del individuo. Muchos mecanismos o habilidades son usadas para mantener el dominio sobre otros, que abarcan la seducción, la cooperación, el convencimiento o el sometimiento.

Preguntémonos, ¿cuáles son los errores que nos resultan más difíciles de aceptar?.¿Qué pasaría si los aceptáramos?. ¿Podría haber un mayor beneficio para una comunidad?

9. Falta de responsabilidad y compromiso

Asumir la responsabilidad de nuestras acciones nos da mayor poder para capitalizar la experiencia vivida. Nos podemos engañar en algo que nos apasiona?. Si, a veces, nos saboteamos. Aunque en la mayoría de las veces si tomamos una decisión consciente de lo que queremos, no estaremos evadiendo responsabilidades y compromisos con otros.

Cuando aparece el “complejo de Jonás”, dejamos desperdiciar el potencial dejándolo dormido. Y el temor aparece como excusa. Si queremos realizar nuestros sueños y anhelos debemos ser capaces de comprometernos más allá de nuestras limitaciones.

Asumir riesgo y responsabilidad

Asumir riesgo y responsabilidad

La responsabilidad es motivante. Cuando a una persona se le dan más responsabilidades se siente más útil e importante. En ocasiones prometemos a otros y no los cumplimos y allí es donde se fractura nuestra confianza. El esfuerzo y la disciplina tienen su recompensa, la satisfacción de haber luchado constantemente por un logro deseado, la satisfacción de ser cada vez mejores para beneficio de la humanidad.

¿Me comprometo conmigo mismo y con los demás en igual medida? Asumo la responsabilidad de los errores y los corrijo?

10.     Temor a los riesgos o no tener suficiente valentía

Si queremos luchar por nuestros sueños tendremos que arriesgarnos, salirnos de la zona conocida, de la zona de confort. Pasar a la zona de riesgo es pasar a la zona del aprendizaje, es allí donde forjamos un destino a partir de una visión asumida.

Pasar a la acción necesaria para avanzar en el camino elegido, nos hará más fuertes para cualquier reto que aparezca y sobrepasarlo continuando el camino. Necesitamos coraje para emprender acciones diferentes a la mayoría de las personas, descubrir los propios retos y desafíos es un compromiso que da sentido a la búsqueda.

Es un riesgo vivir auténticamente, por ello exige que nos hagamos preguntas abiertas sobre lo aparente, pudiendo ir más allá.

Te has preguntado…¿cómo habría seguido tu vida si no hubieras tomado un riesgo en el que te ha llevado hasta este lugar?

11.     No utilizar los recursos creativos

Así como vimos que el riesgo calculado es necesario para emprender acciones, la creatividad requiere de nosotros la capacidad de ser flexibles y romper esquemas y hábitos para seguir en el camino del liderazgo.

La curiosidad es el motor de la búsqueda continua de aprendizaje, el deseo de saber. Y una vez avanzamos en esto es necesario pasar a la experimentación, la puesta en práctica. Para actuar no siempre es necesario saberlo todo, también podemos confiar en la intuición.

Infringir las reglas es una manera de comenzar a resolver problemas creativamente, salirse de lo conocido para explorar terrenos desconocidos generalmente genera miedo. Por ello necesitamos valor, fuerza e impulso para pasar la línea del mapa ya recorrido, la línea de la zona segura. Podemos tener más ideas si estamos dispuestos a correr riesgos.

Cuantas capacidades y talentos estaremos desperdiciando? Y si los probamos que perdemos?. Hoy puede ser una oportunidad para “tocar” o explorar algo que nunca haya imaginado.

No podemos abrirnos a nuevas cosas sin poner en peligro la seguridad de nuestras creencias pasadas. No podemos proponer nuevas ideas sin arriesgarnos al rechazo o a la desaprobación. Sin riesgo la confianza no tiene sentido.

12.     Perder la alegría y la conexión con la fuente espiritual.

Para finalizar, entraremos en el mundo espiritual que tiene gran participación en este camino del liderazgo. La alegría la podemos generar de dos formas: A través de una actitud de agradecimiento o de una programación de pensamiento para ser felices. Estar conectados con la fuente espiritual, requiere de nosotros una disposición total para permitir que la voz interior se manifieste y nos muestre otra forma de sentir la vida.

Actitud de agradecimiento

Actitud de agradecimiento y compasión

La vida interior requiere de nosotros una actitud tranquila, compasiva, serena, amorosa. Tener una práctica espiritual constante que se acomode a nuestro gusto, es un hábito necesario para despertar la alegría y el estado de gracia, esto le da un sentido a nuestra existencia, sea cuales sean las circunstancias que vivimos y viviremos.

Y quiero terminar este post, con esta frase profunda:

“Yo no vengo a entreteneros con placeres mundanos sino a despertar vuestras dormidas memorias inmortales”. Paramahansa Yogananda

Un fuerte abrazo

Álvaro D. Cardona M.

 

Acerca de Alvaro

Psicólogo Clínico desde el año 1997 en la Universidad San Buenaventura de Medellín y estudios de postgrado en psicología clínica con énfasis en salud mental en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín 2001. Con experiencia en docencia universitaria de 14 años. Actualmente consultor independiente en coaching personal y Ejecutivo. Terapeuta de orientación Humanista
Esta entrada fue publicada en Aprendizaje experiencial, transformaciones y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.