LAS 4 NIVELES ARQUETIPALES DEL HÉROE – EMPRENDEDOR


¿Estoy librando una batalla interna?

¿Qué debo saber de mí antes de emprender un proyecto?

¿Qué ideas, arquetipos y que valores orientan mis acciones?

¿Sabes lo que quieres?

¿Sabes lo que quieres?

EL ARTESANO O EL AGRICULTOR (SEGURIDAD)

La seguridad que nos proporcionan los sentidos cuando vemos, escuchamos, palpamos y sentimos con la piel, nos brinda una certeza de ubicarnos en un cuerpo, un espacio y un tiempo específico. Esta seguridad es parcialmente cierta ya que no siempre percibimos lo que hay bajo la superficie. “Lo esencial es invisible a los ojos” como dice el Principito.

Con este tipo de observador -el que nos dan los sentidos,- podemos obtener información que nos da confiabilidad, porque es verificable, cuantificable y medible. Característica primordial de la ciencia.

Este arquetipo está caracterizado por la tendencia a el arraigo a la tradición, a las creencias sólidas incluso llegando a la terquedad. Por otro lado, es importante que la seguridad personal sea lo suficientemente fuerte para no ser dependientes de otros.

Es característico de un artesano o el agricultor, la persistencia y la constancia para sembrar, regar y cuidar, para luego con paciencia, recoger los frutos.

La tradición nos da arraigo, y todos venimos de ambientes familiares ancestrales únicos. Y reconocer y honrar a lo heredado de nuestros ancestros es fundamental para despertar un sentido único de nuestra experiencia de pertenencia.

Un emprendedor debe saber manejar la prudencia, ya que si es imprudente, cuando se desborda en servicio y renuncia a obtener ganancias, las pérdidas no sólo le afectarán a él sino también a sus empleados que tienen familias a cargo.

También es imprudente o hasta “estafador disfrazado de empresario”, cuando toma todas la ganancias y deja las pérdidas a los demás.

Las personas con este arquetipo suelen ser cautelosos ya que conocen muy bien las normas y las hacen cumplir. No toman decisiones sin suficiente información. Suelen ser más rígidos y usan más la razón y la lógica.

Su elemento es la tierra (el cuerpo, sensación)

NAVEGANTE O COMERCIANTES (LOS GRUPOS)

En todo grupo se instaura una vida emocional y afectiva producto de las interacciones de los miembros. Pertenecer a un grupo nos da una guía para caminar juntos.

Es un arte saber conversar con otros para mantener relaciones de confianza, confiando recíprocamente, se puede disfrutar de una comunicación clara, de empatía, y de una interdependencia productiva.

Salir al encuentro de otros es un riesgo de navegar en el mundo propio y el de los demás, puesto que generalmente los otros son espejos de nosotros mismos.

El viajero al conocer otras tierras y otras gentes, acaba encontrándose consigo mismo. El viajero agradecido regresa a casa con lo aprendido, y transformado para compartirlo con su familia y amigos.

El emprendedor viajero o comerciante, aprende a desarrollar su dimensión social. Puede identificar un interés común, y busca niveles de complicidad necesarios para con sus clientes y su comunidad.

Un líder emprendedor orientado a la influencia emocional suele orientarse a las personas, son serviciales, seductores o sensuales. Sus grandes motores son la curiosidad y el déficit para salir a buscar lo que les falta.

Su elemento es el agua (emociones)

GUERRERO O CAZADOR (EL PODER)

¿Dónde está tu guerrero?

¿Dónde está tu guerrero?

Todo empresario al consolidar un negocio de servicios o productos, va adquiriendo un poder que le otorga la vida institucional, para facultarlo en transacciones legales ante la sociedad.

Para llegar a consolidar su propia estrategia de negocio debió entonces, desarrollar una capacidad de guerrero, contando con un instinto y una pasión convincente para entrar al mundo empresarial competitivo.

El poder otorga dominio sobre otros y sobre sí mismo. Se puede caer en actitudes combativas para defender el poder y apresuradamente puede tomar decisiones sobre otros que luego puede arrepentirse.

El ser audaz y eficaz implica obtener resultados tangibles como son las ganancias.

Generalmente en la cultura, la imagen de poder se percibe por la capacidad adquisitiva y de las gestiones políticas. Sin embargo, este es un poder externo. El poder interno que le confiere su energía vital no le fallará si es coherente e integro éticamente.

La disciplina es su aspecto más fuerte, para alejarlo de la distracción de las sirenas. Para esto se trabaja con el desapego de la emoción. Sus decisiones no son guiadas por sus sentimientos.

El mundo católico ha existido cierta indignación a la idea de ganancia económica considerándola algo inmoral de por sí. Es mal visto que un empresario aumente sus ganancias, sin haber donado a la religión que profesa, una parte de sus ganancias, pues asi “no tendrá culpa y este acto le salvará de futuras pérdidas o ganará el cielo”.

Su elemento es el fuego (instinto e intuición)

EL GUÍA O EL SABIO (LA SABIDURIA)

En este nivel el emprendedor vive de forma ecológica y holística. Comprende que su negocio es un ecosistema que se halla dentro de biosferas más amplias y cuida su entorno. Avanza continuamente hacia el alineamiento entre sus vidas y la vida de la sociedad y la cultura.

Es la espiritualidad que da sentido al quehacer del emprendedor. Es el aspecto más sensible que nos permite las vivencias amorosas, artísticas y contemplativas. Es llamado también el “viejo sabio” que nos aconseja desde un lugar no condicionado de nosotros mismos y que nos permite tener una visión integradora de la vida laboral y familiar.

La confianza que trasmite esta vivencia de lo trascendente, contribuye en gran medida a la permanencia y la prosperidad de cualquier empresa.

Las convicciones morales y éticas de un empresario son puestas a prueba en las situaciones difíciles, son capaces de admitir aplazamientos y restricciones de su propio deseo y reconocen la realidad del otro. Así tendrán mayores posibilidades de sobrevivir y posteriormente hacer una contribución de mayor magnitud.

Las tormentas tarde que temprano llegan a nuestra vida. La cueva es un buen refugio para la tormenta. Estar en momentos de crisis nos puede llevar a escondernos o a poner a prueba el mundo subterráneo de la experiencia. Si sabemos aprovechar los aprendizajes de la carencia, no repetiremos los mismos errores.

Algunas personas en lugar de caminar el sendero de la sabiduría, van por la ruta de la ideología, donde proclaman sermones para convencer a otros, con una inflexibilidad dogmática, y que suele ser más acentuada en algunos grupos religiosos o esotéricos.

Su elemento es el aire ( pensamiento)

Resumiendo los 4 niveles los podemos entender de esta otra manera:

El nivel personal (seguridad) nos da la confiabilidad y el enraizamiento necesario para creer en nosotros mismos. El nivel interpersonal (los grupos) nos proporcionan oportunidades para relacionarnos y aprender con los otros. El nivel gerencial (el poder) nos lleva más allá de la seguridad personal, para proyectarnos ante un grupo liderando un proyecto. El nivel organizacional (sabiduria) nos faculta para impactar en forma más colectiva con humildad, compasión y respeto.

¿Cuáles son arquetipos que más te identifican?

Qué tienes de ellos?

Qué tienes de ellos?

Un abrazo

Álvaro D. Cardona M

 

Acerca de Alvaro

Psicólogo Clínico desde el año 1997 en la Universidad San Buenaventura de Medellín y estudios de postgrado en psicología clínica con énfasis en salud mental en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín 2001. Con experiencia en docencia universitaria de 14 años. Actualmente consultor independiente en coaching personal y Ejecutivo. Terapeuta de orientación Humanista
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